Yudena Ayala Pérez

Nací en La Palma, un pequeño paraíso en medio del océano, pero pronto tuve inquietudes que me hicieron salir a buscar otros rumbos, también interiores.

 

Con estudios superiores en fotografía e imagen, cambié varias veces de oficio y me formé en diferentes ámbitos relacionados con la artesanía, la animación y la agricultura. En 2012 descubrí la cerámica y, cansada de tanta dispersión sin profundidad, me desafié a mí misma con el objetivo de descubrir si la pasión se nace o se hace. Así que me comprometí firmemente en esta nueva aventura. Después de los primeros meses me di cuenta de que esta «obligación» inicialmente autoimpuesta era todo un placer.

 

Seguí trabajando paralelamente, pero consagré todo mi tiempo libre y mi energía a este deseo de descubrir la cerámica; así que hice prácticas en varios talleres profesionales y con lo que aprendía empecé a impartir algunos cursos y animaciones para niños.

 

En 2014, con otras dos alfareras también aficionadas, alquilamos un local vacío en Luc-en-Diois (Francia) y lo transformamos poco a poco en nuestro taller de cerámica. La primera cocción, en octubre de 2016, fue un momento inolvidable.

 

Le debo mi formación mayoritariamente a todas esas ceramistas con las que he aprendido y en las que siempre me apoyo ante cualquier duda que pueda tener. Me inicié en el oficio del torno en la Maison de la Céramique, con Marie-Laure Lévitan; y descubrí brevemente los esmaltes y el horno con Patrick Buté en el CNIFOP. El resto ha sido ensayo-error en el taller, a veces satisfactorio y otras muchas con resultados frustrantes pero siempre constructivos.

 

Para mí la cerámica es un modo de expresión, de búsqueda y observación interior, un anclaje a la tierra. Una forma de expansión y de vida.